domingo, 25 de enero de 2015

ARIZA


                                                           PATRICIA ARIZA
                                                               COLOMBIA 
                                                                     1948

La vida

El chaleco antibalas no sirve
la pistola nueve milímetros no sirve
el colt caballito 48 no sirve
la miniuzi es chatarra vieja
lo único que sirve es la vida, hermano.

Costura

La libertad es una mujer
que no ha podido liberarse
porque debe coser y planchar sus banderas.


Limpieza

Por si se te ocurre lavarme
no me vayas a quitar el barro
del que estoy hecha.

Patricia Ariza
Colombia

sábado, 24 de enero de 2015

ARANGO


                                                 JOSÉ MANUEL ARANGO
                                                            COLOMBIA 
                                                            1937-2002

Escritura

La noche, como un animal
dejó su vaho en mi ventana

por entre las agujas del frío
miro los árboles

y en el empañado cristal
con el índice, escribo
esta efímera palabra.

Cantiga de amigo

Y tras la incertidumbre de un instante
frente al desconocido
que luego por virtud del gesto recordado
vuelve a ser el amigo que después de la lluvia
llama a la puerta

lo ayudamos a desnudarse
colgamos sus ropas a secar junto al fuego

y oímos el relato de su viaje
reconociéndonos en sus maneras
de náufrago.


X

Como para cruzar un río
me desnudo junto a su cuerpo

riesgoso
como un río en la noche.

Jose Manuel Arango
Colombia

jueves, 22 de enero de 2015

VALENCIA


                                                          ELMO VALENCIA 
                                                                COLOMBIA 
                                                                     1933

El arte de amar

Si hacemos el amor
encima de un puente
es posible que el puente se caiga

Si lo hacemos en un arrozal
la humanidad se quedará sin arroz
durante un siglo

Si lo hacemos encima de un huevo
pobre huevo

Y si lo hacemos frente a un cuadro de Picasso
al instante un embarazo

Si lo hacemos en el baño de un avión
ese avión no llegará nunca a su destino

Si lo hacemos en un automóvil último modelo
existe la posibilidad de que el automóvil
haya sido robado

Y si lo hacemos debajo de un árbol
es posible que un pájaro
nos cague

Para no tener ninguno de estos inconvenientes

lo mejor que podemos hacer tú y yo
yo y tú
es hacerlo aquí donde nos encontramos
abrazados y desnudos
hasta que la muerte nos separe.



Los senos de la Mona Lisa

Se abrió la chaqueta Mona Lisa
para mostrarme sus senos desnudos.
Fue París, en el Louvre, febrero del 65.
Nieve en las calles y en los parques.

Venía yo de La Habana de conocer la revolución.
Al verme, frente a ella, solo,
se abrió la chaqueta para que supiera
que sus senos y la revolución cubana
tienen un mismo origen: el derecho a la vida.

Yo ya había acariciado los senos de la revolución,
erectos como dos fusiles.
Ahora sólo faltaba, para sentirme poeta
en toda la plenitud de la palabra
acariciar los pechos de la bella Mona Lisa
que con tanto deseo me ofrecía.

Así que, aquel febrero del 65,
en el Louvre, sin que nadie nos viera,
me acerqué a ellos, y los tuve en mi boca.

Elmo Valencia
Colombia


martes, 20 de enero de 2015

ARBELAEZ


                                             JOSÉ MARIO ARBELAEZ RAMOS
                                                       (Jotamario Arbeláez)
                                                            COLOMBIA
                                                                   1940

Manos 

Me gusta más la izquierda,
la del reloj,
la de la argolla de oro.
La otra mano es más blanca
y más directa. Como que está más cerca de sus actos.
Me he fijado en las líneas de la suerte
y en cada una el trazo es diferente.
Por lo poco que sé de quiromancia
adivino que es frágil, enfermiza,
con un tic de maldad.
En lo que toca
deja huellas de polen. O de polvo
para ser menos líricos.
Para ser más concisos, periodísticos.

Describiré sus manos dedo a dedo
pero en otra ocasión.


Poema de invierno

Llovió toda mi infancia.
Las mujeres altas de la familia
aleteaban entre los alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio
el agua que oleaba a los cuartos.
Aparábamos las goteras del techo
colocando platones y bacinillas
que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.
Andábamos descalzos remangados los pantalones,
los zapatos de todos amparados en la repisa.
Madre volaba con un plástico hacia la sala
para cubrir la enciclopedia.
Atravesaba los tejados la luz de los rayos.
A la sombra del palo de agua
colocaba mi abuela un cabo de vela
y sus rezos no dejaban que se apagara.
Se iba la luz toda la noche.
Tuve la dicha de un impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con sólo ponérmelos.

Un día salió el sol.
Ya mi padre había muerto.

Jotamario Arbeláez.
Colombia

domingo, 11 de enero de 2015

EL INVITADO: FERNANDO CELY HERRÁN. POETA


Fernando Alberto Cely Herrán, Bogotá, 1957.

Escritor, profesor de literatura, ha dirigido talleres de creación literaria, cofundador del grupo poético "Esperanza y arena" y del grupo artístico y literario "Escafandra", forma parte del comité editorial de "Isla Negra" y de la revista "Fata Morgana". Actualmente dirige el taller de creación literaria "Navio de sueños".

Su obra ha sido difundida en revistas, periódicos y antologías tanto en Colombia como en otros países.
Ha sido Escritor invitado en varios encuentros literarios en Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela.

Obras publicadas:

Gotas de cristal (1985)
Lejanías (1993)
Cantos del desamor y el desencanto (1995)
Entre el abismo y la trinchera (1998)
Cantos en el ocaso de la primavera (2001)
Cantos ígneos (poemas para reinventar el amor)
Cantos Sin Cuenta (2007) (Colección poética Isla Negra)
Los hilos del tiempo (2014)



                                         POEMAS DE FERNANDO CELY HERRÁN

Preferencias

Hoy por hoy,
he procurado dar rienda suelta
a los cambios semánticos:
Prefiero
ebriedad que enfermedad,
miedo que maldad,
hipocresía que traición
sueño que verdad,
mentira que dolor,
desesperación que muerte,
cosmos que caos
poesía que empirismo.
Eso quiere decir
que existen palabras dignas
de ser omitidas,
por ejemplo, ejemplo,
por ejemplo, amigo,
por ejemplo, siempre,
por ejemplo, amante,
por ejemplo, amor.
Deberíamos perpetuar
palabras indelebles:
por ejemplo, intriga,
por ejemplo, muerte,
por ejemplo, error...

Deberíamos emitir los vocablos
que nos recuerdan
que somos una especie
traicionera y absurda
que no tiene asidero
en el noble diccionario de los dioses

Amo mi propio diccionario
porque nadie me entiende:
Eso me garantiza
equidad con el cosmos,
infinito amor por las estrellas
en cuyo interior se escribe a diario
el código de fuego
que finalmente, hará explotar
mi irreverente corazón.

Lector II

Estas palabras no son mías.
En una madrugada se las robé a la tierra
y elaboré con ellas castillos en la arena;
las sustraje del vuelo magistral de las aves,
del murmullo del viento sublime y ostentoso,
del canto de los mares con sus algas de plata;
las introduje todas en pieles deseadas
haciéndome heredero de noches en capullo;
me las bebí despacio saboreando sus trinos
y albergando en mi cuerpo el dolor de sus gritos.
Hoy continúan fluyendo del fondo de mi alma
después de cincuenta años
de ensueños y caprichos,
son ellas el desvelo de mi patria soñada
y la savia inclemente de mi prestado espíritu.
Estas palabras no son mías,
son de la entraña misma de la tierra;
tómalas y construye con la mente asombrada,
la mirada precisa y el corazón de un niño,
desde el fondo de tu alma,
de nuevo el infinito.

Fernando Cely Herrán
Colombia



domingo, 7 de diciembre de 2014

EL INVITADO: BRUNO NANTI. POETA.


Bruno Nanti, Argentina 1987.
Estudio Licenciatura en Publicidad en la Universidad de Palermo.
Vive en México.

Poeta de  los medios virtuales.


http://www.comasuspensivos.com.mx/author/bruno/

                                                   POEMAS DE BRUNO NANTI

El día llegará y me cansaré
de que el tipo del espejo
no me mire a los ojos.

Con la decisión afilada en la mano
y los ojos espumantes
me perseguiré por los laberintos de lo que fui,
impulsado incansable por la furia ciega del rencor fresco
recién parido.
No tendré donde esconderme de mi.
¡Ay cuando dé conmigo!
Ni bien me alcance y por detrás
con la agilidad del nagual me haré trastabillar;
me veré caer, lloriquear y arrastrarme
con el más sádico placer.
Entonces, cuando me tenga en el suelo
rendido, abandonado
precipitaré un puño inefable en la sien,
me oiré rogarme piedad,
ungidos de sangre los dientes y la mirada
y me haré el sordo.
Vengaré con un nudillo cada minuto
perdido en ser lo que no soy,
en defender lo que me dijeron que era.

Entonces sonreiré,
apoyaré el acero
contra mi nuca desnuda
y de una sola estocada brutal
divorciaré las vertebras
con un CRAC definitivo.

Cuando me enfríe, cuando me pudra,
cuando la sangre se seque
dentro y fuera de la piel
me calmaré.

Y cuando esté pero bien muerto
y olvidado,
ahí sí
naceré.

Nuda mai

Botón a botón,
hebilla tras hebilla,
noche sobre noche
la observé despojarse de toda prenda,
una a una,
cual margarita mecánica.

Y cada mañana, antes del alba,
escudriñe en el suelo el cenicero de sus telas caídas
ansiando,
entre faldas fugaces y lencería lunar,
encontrarme sus miedos,
saber que al fin se los había podido
o querido
quitar.

Hicimos y deshicimos el amor
dos millones de veces,
pero jamás la vi desnuda.


Fui tu fruta niña
aunque creas no recordarlo.

Solté el abrazo fresco de mi rama
sabiendo que en la cima del viento
me interceptaría tu mano.

Y fui tu fruta.
Fue mi jugo el que rodó por tu barbilla,
fue mi pulpa la que encandiló tu lengua,
fueron mis dulzores de otoño
los que alborotaron tu sangre
y fue mi semilla la que acampó con mariposas
en tu barriga albina.

Fui tu fruta lo que duró la luna.

Luego soltaste en el recodo mi cáscara,
pero yo ya te montaba por dentro.

Creíste deponerme en un rincón deshabitado.
Quisiste abandonarte de mi,
abortar de tu boca mi azúcar,
fusilar mi nombre con silencios de plomo,
pero fue mi cuna tu guano de olvido aviar.

Me acostumbraste a resucitar en tu roña.
Ahora es tarde;
ya no sé morir.

Y en esa esquina muda
donde callaste mi epitafio
acabé germinando.

Aún te oigo caminar, niña,
liviana de mis colores,
y sé que mañana volverás por este barrio,
tan como si nada.
Apoyarás tu espalda a la vera de mi tronco inmortal
y cerrarás los ojos en el refugio de sol
que sin rencor te lloverán mis hojas,
porque te juré mi luz y mi sombra,
y no me olvido, aunque quieras.

Soñaste que me matabas,
como aún soñarás no recordarme.
Te pido perdón, mi niña voraz,
no es terquedad, es ignorancia.

Desde tu vientre,
ya no sé morir.

Bruno Nanti

martes, 2 de diciembre de 2014

EL INVITADO: FABIAN PAZ. POETA.


Fabian Paz, Cali, Colombia.
Estudiante de artes plásticas en el Instituto Popular de Cultura de Cali, y de Bellas Artes en la Academia de artes Fábula en Bogotá.

Integrante de los Colectivos Literarios Los Inadaptados y La Sociedad Perdida.
Participa en la Revista Virtual dedicada al Nadaismo,  Cementerio Exquisito

Ha participado en varios encuentros literarios.


http://lecturasurgentesdepoesiavalledelcauca.blogspot.com/2013/10/x-lecturas-urgentes-de-poesia-
valle-del.html

http://neonadaismo2011.blogspot.com/2014/10/poemas-de-fabian-paz.html

                                                POEMAS DE FABIAN PAZ
                                                         Cadavre Exquis

Introducción

La poesía, mi primer alejamiento de la civilización;
quédense con su religión tecnológica y sus bombas atómicas
y su alimento transgénico y sus miedos y sus silencios y sus conformismos
y sus trabajos benditos y su educación de martillo y su moral mojigata
y sus trajes de moda y con su dinero santo, quédense con todo y con nada!

Transversal

Dicen por estos días
que Cali está peligrosa,
cada día se asesina un silencio;
culpan a los poetas del vecindario
que beben el infinito con su sed.

En la metropolitana soledad
de mis zapatos salgo a buscarte
y me pierdo en el calvario de tu sombra,
a los 70 duendes de tu sexo
subo por la colina,
por la calle del muerto
voy en busca de tu regreso,
por la calle del crak
voy por un poco de tus tormentos,
por un poco del licor adulterado de tus besos.

Tus recuerdos son ruinas
habitadas por mis indigentes pasiones,
transeúntes miran entre sus bolsillos
la fortuna de la nada
mientras los parques cruelmente
juegan con los niños y tu ausencia,
llega la mañana... regreso al vecindario.

Vitriolo

Para ti estas palabras desnudas y silenciosas
como un diálogo íntimo y nocturno,
oculta entre las piedras y el fuego
me recuerdas esta soledad
en el mundo, alegre y vibrante,
la memoria del horror y la esperanza,
el sabor de la  piel y su tristeza.

Honda nostalgia como un cadáver fresco
que desgarra del alma llantos,
sueña, sueña, sueña...
ahora que puedes morir.

Fabian Paz
Cali