miércoles, 29 de enero de 2014

LOZANO


                                                      ORIETTA LOZANO
                                                          COLOMBIA
                                                                1956

A este triste animal que me soporta...

A este triste animal que me soporta
le duele el vuelo de mi espíritu,
la sagacidad de mi garganta
que huye de la soga,
la escueta salud de mis microbios,
el juego lúgubre de mi carne.
La recolecta está hecha,
la oreja de Van Gogh, para un poema
de agua y de dolor,
un rayo de sol para mi ombligo.
Todos me dieron la palabra
plena de sutiles formas,
todos me dieron el ayuno pleno de sus bocas,
ahora, mis brazos fatigados
recogen las flores funerarias
esparcidas en mi alcoba.

Esta noche

Como duelen los vientos esta noche
cuando lejos los tambores de la guerra
se acarician tristemente y pedazos de cielo
se desprenden podridos, fatigados.
Esta noche en la habitación con aroma de durazno
los amantes susurran como soldados heridos
y recuerdan su primer beso como una suave bala.
En los vejados divanes, los abuelos de risa lánguida
sólo esperan la fría caricia de la muerte
y se entretienen, tejiendo, sus horas de recuerdos.
La noche avanza como un gran dios
que hechiza en el miedo
más allá de los bosques y las sombrías trampas,
más allá del del salvaje amor de la hembra humillada.
En esta noche de mirada de lobo
cómo duele el silencio que reposa como muchacha febril
detrás de los cristales de las casas.



Intimidad

La noche vuelve secreta
a tantear mi cuerpo,
me penetra lenta y suave
me abro
como una flor nocturna.

Pensamiento II

                                                                            A Alejandra Pizarnik

Vengo del silencio,
mis ojos se secaron como el agua de hace siglos.
Me lancé al vértigo de lo extraño y accesible
al final fantástico, al comienzo.
Senté a la muerte en mi silla paralela,
nos miramos y supimos que estábamos perdidas
supimos de la cita misteriosa,
todo lugar era el exacto, cualquier hora la precisa.
Los hombres la miraban como a una doncella condenada,
la contemplaban indecisos, la injuriaban,
y ella la de tantas muertes,
se protegía el rostro con mis manos.
Ella siempre supo de mi sueño,
que la buscaba a lo largo de un pasillo,
en lo oscuro de una cueva,
en la geometría de las casas;
y con el miedo de una niña pálida
que acude a su primera cita, a su primera muerte
se aposentó en mi regazo suavemente
buscando para su juego el final fantástico,
el comienzo.

Orietta Lozano
Colombia

martes, 28 de enero de 2014

EL INVITADO: JORGE LEROUX. POETA


Jorge Leroux nace en México en el año 1984.
Es Escritor y Licenciado en Letras Hispánicas.
Su trabajo literario abarca poesía, ensayo, cuento, guío cinematográfico, crítica literaria.

Ha colaborado en diversas revistas literarias tanto en México como en otros países del continente.
Revistas  como Artesomos, Blasfemia, Grietas, Verso destierro.

Algunos poemas suyos han sido traducidos al italiano, alemán, portugués, francés y zapoteco.
Actualmente hace su maestría en literatura hispanoamericana en la Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina).

Publicaciones:

Se antoja mar. Colegio de bachilleres, 2003
Los encuentros de Pérez. Sediento, 2011
Demasiado mí. Canapé, 2012



http://animalmente.wix.com/jorgeleroux#!

http://misspubis73.blogspot.com/2011/09/la-animalidad-poetica-de-jorge-leroux.html

http://edicionescanape.wix.com/edicionescanape#!jorge-leroux/cey2


                                        POEMAS DE JORGE LEROUX

Como un león

Como un león contra las paredes
derrotado
lamo mis heridas,
es decir


las formas de tu ausencia.

Opciones

Siempre me quedará el hígado
o el riñón
o cualquier otro animal para quererte.

La poesía

La poesía es sólo un eufemismo
para decir que tú
y para callar que yo.

Gastritis

Mi estómago y su cantidad de pájaros muertos,
y sus paredes horadadas
y el olor de tu nombre quemado.

La cebolla

                                                                              Para ti, cebolla

Esta mujer suena,
con sus dedos en cada poro, sopla y suena; toca un violín
cuando se plancha el cabello y sueña, suena
sus maracas negras
con cristales rotos de la realidad y pedazos duros del amor, ella canta
para decir "no", "si", "tal vez"
como una baqueta dice "tac", "tac", "tac" y es increíble
su zapato como un güiro contra el suelo.
Quiero decir que esta mujer toca un jazz cuando respira, y a veces cuando vive,
o se rompe el gris y resultan pájaros.

Jorge Leroux
México 




lunes, 27 de enero de 2014

FOPPA


                                                             ALAÍDE FOPPA 
                                                                    ESPAÑA
                                                                   1914-1980

Un día

Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nueva
como la yerba fresca,
ligera,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.



Oscuro canto

Oscuro canto
que brota
de la honda esperanza
rota,
y del retorno
al círculo cerrado.
Peso escondido
como hijo sin nacer
en el vientre profundo,
apretado nudo
en el lugar del corazón.

Ay, tampoco suena
ni sube
el nocturno canto
hacia el cielo lejano.
Es una voz sorda
que se ahoga en la garganta,
es un grito callado.
Y si sube,
no es un vuelo
en la noche muda,
es sólo una nube de humo
que se pierde en la sombra.

Ella se siente a veces...

Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la casa
como fruto devorado adentro
por los pájaros rapaces,
como sombra sin rostro y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan las  miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.
Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.

El corazón

Dicen que es del tamaño
de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha
todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.

De Elogio de mi cuerpo

Alaíde Foppa
España



PACHECO


                                           JOSÉ EMILIO PACHECO BERNY
                                                             MÉXICO 
                                                            1939-2014

Éxodo

En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado otro;
el que abre la mano
y recibe la noche.

Gota de lluvia

Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.
Toda la noche estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.


Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.

Piedra

Lo que dice la piedra
sólo la noche puede descifrarlo

Nos mira con su cuerpo todo de ojos
Con su inmovilidad nos desafía
Sabe implacablemente ser permanencia

Ellas es el mundo que otros desgarramos.

José Emilio Pacheco
México

domingo, 26 de enero de 2014

FONZ


                                                        MARCO FONZ de TANYA
                                                                      MÉXICO
                                                                     1965-2014


XXI

El polvo despierta de su letargo
es carne
la carne toma conciencia
es hombre
Él sabe que un día morirá
es tumba
la tumba por tiempo termina olvidada
y se hace invisible como el polvo.
Entre el cielo y la carne siempre está ese dios ignorado.

Canción

El mal no está en la tierra, ni en el pueblo,
ni en su gente.
Yo soy quien se equivoca.
La enfermedad es dentro de mí y no vive en nadie más.
Yo soy el que se convierte en estatua de sal.

Sueñen tranquilos,
los malos no duramos mucho en el
cementerio.

De El ojo lleno de dientes
1998


El punto más oscuro

                                                                                        No escatimes la felicidad
                                                                           a los que en esta jornada terrena
                                                                               se han consagrado a la noche
                                                                                                                         Novalis

Somos el punto más oscuro de donde nace la noche.
Esa capa vieja de vagamundo,
esa boca de dios ahorcado.

Somos la terrible tempestad vuelta carne.

De nuestros cuerpos nacen los ciclones
y los cíclopes enanos que sostienen las camas.

Tú escogiste ser el punto más oscuro de mi cuerpo,
el punto innombrable.

Regocíjate, la felicidad también existe
fuera de la luz.

Somos entonces la palabra no dicha,
la más oscura de todas las palabras.

El grito

La boca se abre tanto
que es un cuarto vacío,
con un solo deber.

Al gritar se va todo menos la vida,
ella se queda como una maldición,
como enano buscando altura con su grito.

Mi grito es un puente
de aquí hasta donde quieras.

Tu grito es un tornado
bailando en mi uña.

Se abre tanto este corazón
que es el único grito rojo que tengo.

Marco fonz
México

http://circulodepoesia.com/nueva/2014/01/poemas-de-marco-fonz/

http://www.chiapasparalelo.com/trazos/2014/01/marco-fonz-el-poeta-ha-muerto/

http://farodesnudo.blogspot.com/2013/04/mariana-chica-9anos.html

                                   "Que al final estoy tan solo como un verso"

                                                                                                  Marco Fonz


sábado, 25 de enero de 2014

EL INVITADO: MANUEL RAMOS MARTÍNEZ. POETA


Manuel Ramos Martínez, es escritor, poeta y pintor chileno.
Fue víctima de la dictadura.
Presidente del ALA (Autores Latinoamericanos en Austria). Actualmente reside en la ciudad de Viena, a donde llegó exiliado hace más de 30 años.

Su obra ha sido  publicada en Alemán y Español.

Publicaciones:
En la piel del aire
Seres

Trabaja en un proyecto con el gobierno chileno para la realización de una antología de Poesía  Chilena Contemporánea, espera proyectar este trabajo tanto en Europa como en América.


http://www.culturalatina.at/es/cronica/item/284-libro-seres-203-poemas-de-manuel-ramos-martinez-que-le-retumban-el-alma-a-cualquiera

                                  POEMAS DE MANUEL RAMOS MARTÍNEZ

Si, pero

Si un día acudiese
hasta donde las palabras
acarician
y se derraman
luciérnagas
iluminándolo todo,
entraría cabalgando
cual Quijote
a tu alma
poeta enamorado
de la vida y de la muerte

Y si algún día fuese
donde mueren las palabras
donde se oscurecen como
noches
sin luna y sin estrellas,
estoy seguro
que entraría tristemente
dolorido
a tu alma
fabricante de armas
mercader de muerte
y grises artificios

Pero si un día fuera
donde viven tiernas,
dulces
y cándidas las palabras
entraría cabizbajo,
mudo de vergüenza
a tu alma
niño descalzo
torso desnudo
acuosos ojos
y manitas traviesas.

Todo

Todo se transforma.
Todo

la noche con su áurea
en mieles y trigales

tu mirada
en susurro germinal

el beso de agua
en río caudaloso

tu carne
en alma

en polvo
en árbol
en vino

Todo se transforma.
Todo.

A la orilla de la muerte

Acostado miro trémulo
hacia la orilla de la muerte,
escucho violines desgajando tiempo,
apurando distancias a la vida.


Pintaré tu cuerpo

Los misterios
que duermen más allá
del tacto de tus ojos

el suspiro de tus huesos
que reúnen
la luz con el sonido.

Los seres humanos

Los seres humanos
somos libros que
caminan por las calles
libros abiertos o cerrados
con páginas ocultas o reveladas
libros olvidados
o releídos,
libros con muchas páginas en blanco.


Seres
que quieren encontrarse
con sus sueños y
contemplar su alma
en el abismo
de un espejo
justo allí
donde comienzan
sus dos caras.

Manuel Ramos Martínez
Chile



ROJAS HERAZO


                                               HÉCTOR ROJAS HERAZO
                                                          COLOMBIA 
                                                            1921-2002

El barro escoge un hombre

El barro escoge un hombre, lo señala y madura,
le da su resplandor y su fuerza callada
y un poco de ceniza le derrama en la sangre.
Después el hombre busca, se deshace, recuerda,
des ovilla sus horas,
pone a trasluz su sangre
y una tarde comprende que ha triunfado el olvido.
Es el tiempo, se dice,
pasó por mi cabeza
llovió en mí
tembló sobre mi pecho
y otro labio encendió para henchir mi tristeza.
Entonces busca, mira, regresa por su frente,
pregunta en el invierno por su roto verano.
Y sólo el aire, el sueño, las cosas vagas, una amarga dulzura,
lo hieren sin herirlo, lo deshacen cantando.




El deseo

El deseo es vegetal
pide caminos
aire
quiere temblar en fruto
suspenderse
pide un cuerpo abonable
pide un labio
pide comer y ser comido
quiere
entrabarse y gemir con ramas duras.
Gime por ser
quiere temblar
sentirse
palparse desde adentro
saberse entre las cosas respirando.
Quiere el viento y el ala
quiere el día
quiere el follaje de su fuerza obscura
brillando entre la luz hoja por hoja.
Es vegetal por eso:
por su destino de tiniebla y cielo
porque rompe y emerge
porque sube
porque la muerte sufre con su anhelo.

Súplica de amor

Por mi voz endurecida como una vieja herida;
Por la luz que revela y destruye mi rostro;
Por el oleaje de una soledad más antigua que Dios;
Por mi atrás y adelante;
Por un ramo de abuelos que reunidos me pesan;
Por el difunto que duerme en mi costado izquierdo
y por el perro que le lame los pómulos;
Por el aullido de mi madre
cuando mojé sus muslos como un vómito oscuro;
Por mis  ojos culpables de todo lo que existe;
Por la gozosa tortura de mi saliva
cuando palpo la tierra digerida en mi sangre;
Por saber que me pudro.
Ámame.

Héctor Rojas Herazo
Colombia